martes, 25 de noviembre de 2008

LA HERIDA ABSURDA de Francisca Aguirre


Entre los múltiples defectos de fábrica que me reconozco está mi debilidad por las palabras. Una filia como otra cualquiera que me precipita hacia conocimientos insospechados sólo porque un título me llama o se me apetece como un buen queso. A veces meto la cabeza en un título y no me gusta lo que encuentro. Otras veces me llena de satisfacción lo que descubro. Al último grupo de lecturas pertenece el libro de poemas de Francisca Aguirre del que hoy les traigo dos muestras. Un libro que compré por su título y me abrió el mundo de esta mujer nacida en Almería de la que hasta el año pasado yo nada conocía.




Detrás del miedo siempre está la sangre.



Y detrás de la sangre siempre hay un abismo.



Y detrás del abismo siempre hay una herida.



Y detrás de la herida siempre hay una historia.



Y detrás de la historia siempre hay una vida.



Y detrás de la vida siempre hay un espanto.



Y detrás del espanto siempre hay mucha sangre.




El ejemplo que acaban de leer (espero) es el tercer poema de la primera parte del libro que lleva por título general NEGATIVOS. Les copio ahora uno de la segunda parte que bajo el epígrafe de TRANSPARENCIAS se refiere en las citas de entrada al título del libro, tomado de aquel tango:
"Ya sé, no me digás, tenés razón,
la vida es unan herida absurda"

Cátulo Castillo.




A Manuela y Fernando Güemes
Todos tenemos un jardín oculto,
un pequeño parterre transeúnte
que nadie aceptaría como tal
salvo los que lo cuidan y mantienen.
Todos tenemos una tierra propia,
una pequeña huerta clandestina
en la que crecen flores bien extrañas,
extrañas para aquellos que no saben,
que no pueden saber, lo bien que huelen
o cómo se enderezan sus corolas
cuando las baña el sol de la nostalgia
o las riegan las lluvias del consuelo.
Todos tenemos un jardín secreto
sembrado de dedales, cartas, libros,
caleidoscopios, cuentos, viejas fotos,
playas, reclinatorios, parameras...
Nadie diría que esto es un jardín
salvo aquellos que viven para cultivarlo,
para cambiar de sitio los cuadernos
y darle cuerda a los relojes viejos.
Sin embargo, resulta muy difícil
procurar que el jardín no se marchite,
darle el riego preciso a cada planta,
saber las que requieren sol
y las que son de sombra
no dejar que se nublen los retratos,
abrir los libros y orear sus páginas
para que los recuerdos no se sequen
como si fueran hojas de eucaliptos.
Es difícil el arte de la jardinería.
Francisca Aguirre, La herida absurda, Poesía. Bartleby Editores,
Madrid, 2006, págs 15 y 47-48.

7 comentarios:

Cachalote dijo...

Me deja sin palabras que decir y con muchas que anotar.Me lo apunto entero, porque no hay nada como recibir palabras propias de un otro yo que te recuerda cosas que casi olvidaste*

siempreconhistorias dijo...

Pues mira Cachalote me parecen muy yo tus comentarios y me desconcierta mucho no saber quién eres pero me alegro igual de que te hayan gustado los poemas.
Un abrazo
Izaskun

Carla Silva e Cunha dijo...

ola

vim deixar um beijo

bom fim de semana

Triana dijo...

Izaskun, que oportuna la etiqueta de tu entrada, poesia necesaria, como el aire que exigimos trece veces por minuto... para ser y en tanto somos...
Y tengo que dar un sí rotundo a lo que acabo de leer.
Gracias porqué cada día me llevo algo en las alforjas para el camino, aunque este año los reyes igual me van a decir que me he pasado.

Un beso grande.

siempreconhistorias dijo...

Gracias por tu beso, Carla. Fui a visitarte y encontré algunas preguntas que gustaron mucho.
Otro beso a ti y buen fin de semana.
Izaskun

siempreconhistorias dijo...

Gracias a ti Triana que ayudaste a que el aire llegara a los pequeños pulmones de nuestras crías y nos ayudas a nosotros a respirar entre la contaminación del absurdo.
Gracias, Triana, porque me llenas de belleza.
Izaskun

Escrituraleatoria dijo...

Me encanta tu debilidad por las palabras, o la debilidad de las palabras por ti. Un abrazo, ya desde la ciudad luz.