jueves, 29 de enero de 2009

BATIBURRILLO

Escribo por vez primera directamente en esta pantalla que dice que crearé una nueva entrada y me siento extraña. El caso es que quiero dedicarle algo a Juan Yanes y a su máquina de coser palabras que se nos fue, pero no puedo porque ya lo hizo Lilian (copio el enlace a la bestia porque no sé hacerlo de otro modo http://lilielphick.blogspot.com/2009/01/maquina-de-coser-palabras.html) y también Sergio (http://astorgaser.blogspot.com/2009/01/homenaje.html) y lo que te rondaré morena. Y mientras pienso en Juan y en lo que yo debo y/o puedo decir recojo a mis hijos del colegio y los llevo a música y me recitan entonces poemas que dirán mañana por ser el DENIP (Día Escolar de la No violencia y la Paz) y se me ponen los vellos como escarpias, que diría mi hermana, y siento que mañana iré a verlos y lloraré como madre ñoña y como exprofesora resentida. Y justo en ese momento pienso en mi cabeza y siento que está rellena de trastos: Muchas veces recuerdo a un amigo que habla del cerebro como un camión de basura y me río pensando que la mía es como una lavadora vieja en la fase de centrifugado y entonces me viene a la memoria la palabra batiburrillo y comienzo esta entrada absurda, no sin antes consultar el DRAE y a Doña María Moliner de la que leo "Mescolanza o revoltijo, mezcla de cosas revueltas..." Qué bonita imagen la del revoltijo, la del rebujato, la del batiburrillo. Y es que yo a Juan lo conozco como persona ajena a la máquina, padre de exalumna de esas fantásticas, maravillosas, inolvidables; profesor invitado a los claustros; señor que compra la prensa en el mismo carrito que yo; compañero de una mujer excepcional en belleza y personalidad; hombre de universidad. Pero decir de alguien no tiene sentido aquí, y no sé yo qué hacer, porque lo cierto es que la máquina de Juan cosió las palabras de personas que hoy me parecen indispensables, me abrió los ojos a textos que no encuentro en las librerías cercanas y me hizo escribir y abrir un blog que es este. Las historias que siempre invento estaban en papelitos y Juan las sacó al espacio con su máquina cosedora casi cosechadora y yo no sé qué decir, porque sólo se me ocurre el consabido gracias, Juan, descansa y vuelve pronto. Y cuando mi cerebro dibuja el gracias el Barcelona marca un gol que le anulan y mis hijos gritan y no entiendo qué pintan en mí estos colorines y mientras suena el gol (esta vez sí) decido que mañana nos comeremos unos huevos rotos con el pimentón de no sé dónde que Juan me recomendó y me levanto y me alejo de esta pantalla con mi batiburrillo triunfante.








GRACIAS. JUAN.

por aquí te espero.







14 comentarios:

sergio astorga dijo...

Izaskun, este batiburillo, me ha dejado "chorido" y
"cuchipando" y el chipiturco se me enreda en el cuello y como lo plano no es chipotudo y como el honor de de ésta cocina es para Juan, me uno a tus colorines y espero encontrarlo pronto llenando la canasta de palabras.
Un abrazo sin Moliner. (no es porque no quiera consultarla es porque no la tengo)
Sergio Astorga

TORO SALVAJE dijo...

Bonito homenaje.

Besos.

Mega dijo...

¡Qué bonito y coloreado! Como el batiburrillo de pensamientos atropellados y buenos que te inundan! ;-)

Un abrazo

siempreconhistorias dijo...

Sergio, menos mal que yo ando con los diccionarios a mano porque tus palabras me enajenan y busco significados a tutipl´´en.
Muchas gracias.
Va un enorme abrazo.
Izaskun

siempreconhistorias dijo...

Gracias sobrio Toro. Un beso arañada.
Izaskun

siempreconhistorias dijo...

Muy atropellados, Mega, bien lo sabes. No dejo de pensar últimamente en tu caracolillo. Lo he leído en voz alta varias veces y a distintas personas y ¡mira que eres buena!
Un beso.
Izaskun

Maribel dijo...

Pues es un homenaje-batiburrillo precioso, seguro que a Juan le encantará, esa mezcla de colores y de ideas le da mucha frescura a la narración. Me gusta.

Un abrazo.

Raquel T. dijo...

Adoro tu batiburrillo, Izaskun, me encanta cada uno de sus caóticos rincones, cada una de sus mezclas sin por qués, cada pensamiento que se enlaza al siguiente por no quedarse solo en el tumulto. Adoro tu caos de colores y tus vivencias, adoro este blog donde se habla de todo y se calla de nada, adoro tus historias que van y vienen, que dicen y cuentan, que se arrebujan y achuchan a mi ladito, en forma de ese batiburrillo, en los días de sol y en los que están de un gris enfadado... ¿Puede ser que también a mí se me haya arremolinado el pensamiento, mi reina?
Abrazos de cariño que se hace un ovillito y, por tanto, se multiplica...

siempreconhistorias dijo...

Muchas gracias por tu comentario, Maribel. Juan me agradeció en privado como caballero español. Todavía intento parir un relato para la India.
Un beso.
Izaskun

siempreconhistorias dijo...

Junto al ovillito que me ofreces duermo, princesa Raquel. Abrazada fuerte al rebujón de cálida lanita llena de palabras intento sostenerme en el rebujato de la vida.
Un abrazo lleno de colores.
Izaskun

Triana dijo...

Izaskun, sabes que me gustan los colores, que los necesito en mi vida y hoy, antes de leer nada ya dibujé una sonrisa al abrirse la página, despues te leo ingeniosa y genial, sin que sobre ni falte una palabra o una coma, Juan sabía bien lo que hacía cuando te empujó a escribir en esta cosa en la que el encuentro de cada día es una grata sopresa, esperemos que Juan vuelva pronto, porqué las palabras necesitan hilvanarse para tener sentido y su maquina era de las "mejorcitas", pero dejáme decirte una cosa, Juan cosia palabras, pero tu las bordas.

Un abrazo de arco iris.

siempreconhistorias dijo...

Querida Triana, quisiera yo realizar buenos zurcidos para mi vida, pero me lim ito a algunos parches que tus puntadas engrandecen.
Mil gracias por tu comentario.
Un abrazo espigado.
Izaskun

Abol dijo...

Pa variar siempre llegando tarde, pero es que ando (estoy) en San Sebastian sin acentos ni egnes y duermo demasiado. Algunos le llaman vacaciones.
Un abrazo, Canariza.

siempreconhistorias dijo...

Tú nunca llegas tarde, querida. No está mal lo de no tener acentos para las vacaciones.
Un abrazote.
Izaskun