miércoles, 6 de agosto de 2008

La música del corazón, María Zambrano

Por ser el trabajo incesante condición de vida, no pueden las entrañas llegar a la palabra; porque toda palabra es un corte y delimitación en la realidad y solamente quien puede apartarse de la vidapor su condición independiente e impasible puede alcanzarla. Toda palabra suspende el tiempo e introduce en su incesante continuidad, discontinuidad. Por eso libra del tiempo. Nada de extraño puede tener el que la Filosofía que descubrió el pensamiento, llegara a verlo fuera del tiempo. En realidad no llegó, sino que comenzó, al descubrir el pensamiento -"noein parmeniano"- en una abstracción del tiempo. Es la condición del pensamiento mismo que en su forma genérica, la simple palabra, ejecuta una discontinuidad donde parecía no poder haberla. Hace saltar la ley del tiempo que marcha igual a sí mismo.

No así las entrañas que siguen sumergidas en el tiempo sin poder salir de él. Y por eso no pudieron llegar a la palabra; por falta de asueto e independencia; por imposibilidad de poner pausa en su trabajo. Su dominio es el ritmo, como en toda maquinaria. La música de las máquinas atrae porque es imagen de la música del corazón. Música, latir que representa, en esto, también, al latir de tanta entraña sorda; que suena por toda la mudez de los demás que si no se hicieran oír de alguna manera, se llenarían de rencor. Pues el rencor nace de lo que no logra, trabajando siempre, ser escuchado.


Del mismo libro de María Zambrano, Hacia un saber sobre el alma,
esta para mí extraordinaria relación entre las entrañas, la música y el tiempo.

2 comentarios:

Mónica dijo...

Es curioso, solo quien puede apartarse de la vida por su condición independiente puede alcanzarla.

Sin embargo eso no evita que la vida duela...

Ojalá mis rencores se callen.
Un beso amiga

J.Yanes jyanes@ull.es dijo...

Qué bonito. Tu blog será una de las lecturas que haré a diario, a degustar los manjares que aquí pongas. Enhorabuena. Un abrazo. JUAN