martes, 21 de octubre de 2008

UN LUGAR EN EL BOSQUE, de Armando Quintero

Hoy pasé de nuevo por la librería de Nano para comprar provisiones de pre-crisis profunda. Y es que este ahora crash me tiene la despensa llena llenita de arroz y los estantes repletos de libros para cuando no se pueda que va a ser, es, ya. El caso es que compré, entre otros, éste de "Un lugar en el bosque" que acabo de leerme con gran gusto y del que quiero dejarles algunos fragmentos-capitulitosque me han parecido bellísimos. Que los disfruten:
I LOBO ABUELO CUENTA CUENTOS
Lobo abuelo cuenta cuentos.
Cambia el cuerpo, las patas, los aullidos...
¡Cómo cambia y cuánto cambia en cada cuento!
Todos lo ven hacerse grande y gordo como un oso que roza su cabeza con las nubes. Todos lo ven hacerse pequeño e inquieto como una pulga que vive en un bosque de árboles pequeños, de hojas y raíces pequeñas.
Lobo abuelo cuenta cuentos y hace que todos viajen al bosque donde todo es posible, hasta los gritos del silencio.
3 MUCHACHITA DEL BOSQUE
- ¡Escucha-dijo Lobo Grande a Lobo Pequeño-. Y pon mucha atención. Si por ese sendero pasa una niña con una cesta y una caperiza de este color -le mostró unas guindas-, ni le hables. ¡Es un ser muy peligroso! Esa muchachita tuvo mucho que ver con el triste final de tu tatarabuelo.
8 TERNURA
Acababa de nacer una nueva camada y el bosque estaba de fiesta.
Toda la manada visitaba a Lobra Grande, y a sus hijos recién nacidos.
Lobo Pequeño y Loba Pequeña, los más consentidos de la camada anterior, se mantenían a un lado, en silencio.
Loba Grande, que llevaba un buen rato observando, les hizo una seña para que se acercasen.
Se pegaron a su cuerpo, uno a cada lado, y les dijo:
-Ningún lobo en la manada os ha olvidado. Hay tanto que agradecerle a la vida cuando nacen otros lobos, que para todos parece los más importante. ¡Lo mismo pasó cuando vosotros llegásteis a este mundo!
14 POR UN AMIGO
-¿Qué haces con esa pinta?- preguntó Lobo Abuelo a Lobo Pequeño.
Estaba blanco de punta a rabo, y con el pelo rizado.
Y colgado al cuello, con un lazo verde, llevaba un cencerro.
-Esta tarde quiero jugar en la pradera con mi mejor amigo. Pero su padre ni me deja que me acerque al rebaño. Dice que los lobos no pueden jugar con los corderos.
26 ADAGIO
-Tenéis que saberlo de una vez, queridos lobeznos- explicaba Loba Abuela-. Nosotros somos así: siempre andamos en manada. Y nos sentimos mal cuando no lo hacemos. En nosotros, se cumple ese viejo adagio...
Más vale acompañados, que bien solos.
El texto es de Armando Quintero, las ilustraciones que no pongo de M. Pizcueta y el libro está editado por kalandraka en Sevilla el año 2004. Es muy, muy bonito.

6 comentarios:

Escrituraleatoria dijo...

Me encantaron los textos de Quintero. Las minificciones son una delicia. Gracias por compartir.

siempreconhistorias dijo...

Gracias a ti, Miriam. El libro está repleto de deliciosas minis.
Un abrazo
Izaskun

sergio astorga dijo...

Izaskun, en verdad que tus provisiones de pre-crisis profundas
son suculentas y antojables.
Abrazos delobato.
Sergio Astorga

siempreconhistorias dijo...

Arrumaco de lobezna mira nubes para ti. Adalberto se ha leído en la cama la mitad del libro y ha quedado encantado.
Gracias por tu visita, además.
Izaskun

Triana dijo...

¡¡Que ternura Izaskun!!

Le robo el adjetivo a Sergio, "antojables" por completo.

Un beso grande.

Triana

siempreconhistorias dijo...

En verdad antojables, deliciosas y ambles estas versiones de la vida en el bosque de la vida.
Gracias por tu visita, Triana.
Un abrazo,
Izaskun