sábado, 6 de septiembre de 2008

Despertar verde, de Izaskun Legarza.

DESPERTAR VERDE
Después sabré que es la palmera lo que veo. Al despertar no.
Abro los ojos sobre verdes círculos concéntricos. Estoy de pie. Inmóvil. Siento mis manos asidas a un objeto de tacto metálico.
Recuerdo.
Estoy en el balcón. La cabeza suspendida en el vacío. Las manos aferradas a la barandilla. El deseo de saltar.
Al despertar, los ojos posados sobre una diana verde: cenital perfecta de la palmera a trece pisos de distancia.
Respiro hondo, me giro y entro en el salón.
La vigilia se me desconectó antes de la acción: renazco en verde.

2 comentarios:

Patrick Bencomo dijo...

todos despertamos en algún momento con un blanco delante nuestro

Dédalus dijo...

Al leerte, me ha venido a la cabeza un precioso texto de Kundera, que te reproduzco, a sabiendas de que te resultará más que sugerente:

"Aquel que quiere permanentemente “llegar más alto” ha de contar con que algún día le invadirá el vértigo... Y el vértigo significa que la profundidad que se abre ante nosotros nos atrae, nos seduce, despierta en nosotros el deseo de caer, del cual nos defendemos espantados."

Un abrazo, Izaskun.