domingo, 22 de febrero de 2009

ESTA SOLEDAD, ESTA VACÍO INDEFINIBLE, Gioconda Belli

Mi abuela fue mujer de poesía y teatro. Mi madre de prosa y noticiarios. Mi infancia estuvo inundada de libros y palabras, disputas familiares y tertulias con té o con whisky dependiendo de la hora y el sexo. Yo me recuerdo sufriendo pero no recuerdo mis lecturas. Tuve libros siempre, y muchos, mas la infancia se me antoja tiempo de oírlos en voz de mi madre y estudiarlos silenciosa. No creo haberlos disfrutado hasta que llegué a Cortázar a mis 15 años. Desde entonces soy adicta a Cortázar, a los relatos, a la poesía y al miedo.


Ya no sé de qué soy mujer. Me cuesta reconocerme adulta. Pero sé que me gustan demasiadas cosas y entre ellas la poesía de Gioconda Belli que hoy les copio. Vuelvo hacerlo buscando una respuesta de Toro, solidarizándome con el gusto de Pizarr y, por supuesto, esperando que las palabras de esta mujer que me fascina lleguen hondo a ustedes.



ESTA SOLEDAD, ESTE VACÍO INDEFINIBLE
Esta soledad, este vacío indefinible que va creciendo en lugar de la alegría, es como estar perdido en una ciudad hostil y extraña haciendo y diciendo lo que no sentimos, ni deseamos, añorando la explosiva felicidad, la euforia irreprimible y animal que invadía los sentidos como grandes flores que reventaban en las entrañas, salían por los ojos, por la boca, embelleciendo el transcurrir de la vida en mil y una formas hermosas. Debo morir para volver a nacer, para convertirme de nuevo en una animal joven y contento y poder reír en grandes e inmensas carcajadas que quiebren todos los vidrios de la ciudad en mil pedazos, mientras me alejo en alguna nube, montada sobre la alegría que he buscado recapturar en tu sonrisa, en ese furtivo movimiento que te aleja de mí, que me parte el cuerpo en pedazos, haciéndome sentir que las lágrimas nunca han estado más profundamente dentro de mis ojos.
Gioconda Belli, El Ojo de la Mujer,
Visor, Madrid, 1995, pág. 126.
Para ser justa con mi historia, añadiré que (según tengo anotado en la página que copio) envié este poema copiado a mano a Patrick el 2 de febrero de 1996, en los tiempos de las cartas diarias.

17 comentarios:

Miriam Jerade dijo...

Gracias Izaskún por esta soledad de Belli que es de muchas. Yo no creo en la felicidad, es demasiado acomodada, creo en esa alegría de la que habla Mansfield, en uno de sus personajes que de repente en vez de caminar, corre. Un abrazo alegre y gracias por tus palabras, por tus libros olvidados de la infancia que te hacen una mujer adulta tan verídica.
Un abrazo.

Helena dijo...

Obrigada Izaskun. O prefácio e o epílogo são tão preciosos como o texto. Obrigada por partilhares vivencias que me fazem recordar ambientes, instantes e talvez até cheiros. Há alguns cheiros que tenho gravados na mente como personagens. O cheiro do estufado na cozinha da minha avó trazia-me lágrimas inadvertidas aos olhos ainda não há muito tempo. O cheiro do interior do primeiro pacote que o Sergio me mandou do México com o caderno do mar Egeu está também gravado na minha mente (e o cheiro já nem lhe corresponde porque ele deixou de fumar quando veio da primeira vez a Portugal).
Os livros tambem trazem cheiros que guardam no seu interior. Se no inicio cheiravam a novo, quando acabamos a sua leitura já terão captado a envolvente do momento.
Um beijo, Helena

Poeta Carlos Gargallo dijo...

Precioso sin duda, un honor llegar y saborear tu blog, felicidades, un abrazo desde Murcia.

Raquel T. dijo...

Quizás sea bueno eso de morir un poco para renacer más y mejor, mi reina Izaskun, y creo que es valiente y necesario tener el valor necesario para ambas cosas, irse y volver un poquito, ausentarse y regresar por un ratito, perderse y reencontrarse durante el minuto glorioso que nos permitirá cambiar la piel y metamorfosear, quizás no en mariposa, pero sí en sonrisa perenne. ¿Cambiamos la porción de hoy, mi reina?... ¡Un, dos, tres, ya!
Precioso fragmento, Izaskun, precioso, querido y muy, muy necesitado por el sentido y el sentimiento. Gracias por compartirlo.
Abrazos "re"-iniciáticos...

marisa dijo...

Izaskun es precioso este texto de la maravillosa Gioconda Belli, y es emotiva y profunda la introducción previa. Es un placer haberte descubierto y venir a compartir contigo. Un abrazo

marisa dijo...

Izaskun es precioso este texto de la maravillosa Gioconda Belli, y es emotiva y profunda la introducción previa. Es un placer haberte descubierto y venir a compartir contigo. Un abrazo

sergio astorga dijo...

Izaskun, esta sensación de no saber de que soy, me la llevo porque me toca y define y en todas lo tiempos y pausas y vidas momentaneas que tienes, que tenemos, que perdemos, parece que es soledad lo que poblamos.
Me quedo con la memoria de tus tiempos cuando escribias las cartas cotidianas, esa alegría es la que llena los vacios.
Un abrazo por tu texto verde.
Sergio Astorga

Maribel dijo...

Izaskun, me pasa como a Sergio, me puede el texto verde. Las palabras de Gioconda Belli me llegan hondo, pero tu infancia inundada de libros y palabras, disputas familiares y tertulias, es como una gran mesa camilla donde se fraguan las historias más bellas, las que tú rescatas de esa memoria literaria que me fascina.
Un abrazo.

siempreconhistorias dijo...

Gracias a ti, Miriam, que me devuelves la juventud y la pasión a cada paso. Tampoco yo soy muy crédula en lo que a felicidades se refiere. Ah, pero esa prisa incontenible, esos latidos que no cesan, el rubor que se asoma, la pasión... Eso no puedo ni quiero evitarlo.
Un abrazo con ganas de una comidita juntas ya pronto.
Izaskun

siempreconhistorias dijo...

Querida Helena, me emociona recibir tu comentario, tan bello. Siempre defendí que la ciencia y la sensibilidad no son conceptos antagónicos, pero la sociedad estuvo a punto de convencerme de lo contrario, hasta que llegué a ti. Mi mente está llena de recuerdos mudos, de sentimientos infantiles, de visiones, de olores. Sé que tú me comprendes y me honra tu visita. Ojalá nuestros hijos llenen sus vidas de bellos recuerdos que les permitan avanzar sin miedo.
Un beso
Izaskun

siempreconhistorias dijo...

Bienvenido, Poeta. El honor es de este blog por recibir visitas como la suya. Gracias por el comentario.
Un saludo.

siempreconhistorias dijo...

Irse y volver, Raquel, regresar es, supongo un bue ejercicio si a la vuelta encontramos lo querido. Yo regreso a los autores que amo con frecuencia, como regreso al olvido. Cambiemos la porció, princesa, claro que sí, y que revienten de envidia los urbanos vidrios.
Un beso sentido.
Izaskun

siempreconhistorias dijo...

Gracias por tu comentario, Marisa. Como verás me tomé la licencia que vicularte a este blog. Adoro a Gioconda Belli desde que la vi hace muchos muchos años en Granada y necesito sus fragmentos como los de tantos poetas que me hablan de lo que siento.
Un honor que hayas venido.
Gracias.
Izaskun

siempreconhistorias dijo...

Tantas cosas eres, querido Sergio, que se hace difícil saberlas y aceptarlas. Por tus colores y con tus palabras vuelven memorias de cartas y tiempos que serán.
Por qué elegí el verde que nunca uso es algo que se me escapa. Pero el abrazo me lo quedo.
A ti abrazo de amiga icondiciona.
Izaskun

siempreconhistorias dijo...

Gracias Maribel por tu cariño constante. Tu literatura contiene la vida que anhelo y tu juventud es para mí un ejemplo.
Gracias de corazón.
Izaskun

Triana dijo...

Adoro a la Belli, desde hace mucho, cuando alguien a quien quise mucho me regaló un poemario suyo, ahora lo abrí y tenía señalado este poema:

"Desafio a la vejéz

Cuando yo llegue a vieja
-si es que llego-
y me mire al espejo
y me cuente las arrugas
como una delicada orografía
de distendida piel.
Cuando pueda contar las marcas
que han dejado las lágrimas
y las preocupaciones,
y ya mi cuerpo responda despacio
a mis deseos,
cuando vea mi vida envuelta
en venas azules,
en profundas ojeras,
y suelte blanca mi cabellera
para dormirme temprano
-como corresponde-
cuando vengan mis nietos
a sentarse sobre mis rodillas
enmohecidas por el paso de muchos inviernos,
sé que todavía mi corazón
estará -rebelde- tictaqueando
y las dudas y los anchos horizontes
también saludarán
mis mañanas.

Un beso grande mi niña.

siempreconhistorias dijo...

Es adorable, la Belli. Y tú una mujer extraordinaria de exquisita sensibilidad, desde luego, y con un conocimiento apabullante. Gracias por el poema (ojalá llegara yo con ese optimismo) y muchas más por los ánimos que me brindas.
Un abrazo fuerte.