domingo, 27 de septiembre de 2009

NOVELEREANDO y con Un tal Lucas

Así, como suena, como aquel "andando quejerundio" que pobló mi infancia. Novelereando yo, lectora poco novelera como otras veces he declarado, con mis hijos y con ustedes. Con los niños haciendo uso del gerundio para aprendizaje novelesco, pues como decía mi abuela materna "cortando huevos se aprende a capar". Con ustedes abusando del chismorreo para ventilar mi desesperación de estos otoños que me mordisquearon muy dentro y contarles que, después de una semana de desesperación (sin bolero, y sin beso) en la que llegué a extremos vergonzantes de súplica colectiva, gracias a sus respuestas y a la cabezonería que no abandono, aquí estoy, viva y, para no abandonar el tiempo del título, coleando. (Vergulítica también, pero eso y el exceso de paréntesis cuyo nombre desconozco por hoy me los perdono).

Novelereando en el intento de que Adalberto y Tomás, buenos lectores que ya cambiarán con el tiempo como cualquier hijo de vecino, den el salto del cuento a la novela, si es que hay salto, y con todas las dudas existenciales y más. El caso es que yo, lectora de poemas, ensayos y cuentos..., muy mala lectora de novelas según creo (aunque enamorada de Rayuela desde cuando) me lancé en agosto a leerles "La vuelta al mundo en ochenta días" a mis dos vástagos, mientras releía yo "La vuelta al día en ochenta mundos" por aquello de las simetrías que me vencen y por pura casualidad. Y de esa lectura que ha dado paso a "La isla del tesoro" y de la experiencia habida con mis hijos en ese cotidiano acto de hablar con palabras de otro y escuchar con ilusión renovada es de lo que quiero hoy aquí cotillear un poco. Porque emprendíla lectura en voz alta de la obra de Julio Verne en versión completa aunque, eso sí, traducida al español que es lo único que hablo y ha sido un enorme placer, aunque soy yo señora adicta a los verbos densos y a los dolores eternos. Y es que después de casi un mes de lectura (uno, dos capítulos por noche) Tomás me paró ya en Liverpool para interpelarme muy serio diciendo:
-"Espera, espera, mamá. A ver. ¿Phileas Fogg no existió? ¿Se lo inventó Julio Verne, con patillas y todo?"
Y la sentida pregunta me hizo tan, tan feliz como la observación de Adalberto cuando, al finalizar la novela, y tras taparse púdico los oídos cuando Aouda y Phileas intercambiaban palabras de amor, dijo:
-"Mami, una novela es como tener la tele en la cabeza.Tú lees y mi cerebro pone las imágenes".

Después de la experiencia Tomás lee solo Óscar,papá y el trampolín de tres metros, Adalberto me lee Charlie y la fábrica de chocolate y los tres me escuchamos de día, que ya hemos comprobado que por la noche nos da miedo, La isla del tesoro. Así, disfrutando de los descubrimientos de mis niños paso los días pensando en la lectura y la escritura, revolviendo a Cortázar, a Pizarnik y a Duras. Y por aquello de mis fidelidades que son demasiadas, dejo aquí, tras tremenda perorata, un texto de Julio Cortázar que también me parece perfecto para ilustrar lo que (él lo sabía bien) no pasa con los textos que aquí he mencionado:


"Lucas, sus comunicaciones
Como no solamente escribe sino que le gusta pasarse al otro lado y leer lo que escriben los demás, Lucas se sorprende a veces de lo difícil que le resulta entender algunas cosas. No es que sean cuestiones particularmente abstrusas (horrible palabra, piensa Lucas que tiende a sopesarlas en la palma de la mano y familiarizarse o rechazar según el color, el perfume o el tacto) pero de golpe hay como un vidrio sucio entre él y lo que estáleyendo,de donde impaciencia,relectura forzada,bronca en puerta y al final gran vuelo de la revista o el libro hasta la pared máspróxima con caída susiguiente y húmedo plof.
Cuando las lecturas terminan así, Lucas se pregunta qué demonios ha podido ocurrir en el aparentemente obvio pasaje del comunicante al comunicado. Preguntar eso le cuesta mucho,porque en su caso no se plantea jamás esa cuestión y por más enrarecido que esté el aire de suu escritura, por más que algunas cosas sólo puedan venir y pasar al término de difíciles transcursos, Lucas no deja nunca de verificar si la venida es válida y si el paso opera sin obstáculos mayores. Poco leimporta la situación individual de los lectores, porque cree en una medida misteriosamente multiforme que en la mayoría de los casos cae como un traje bien cortado, y por eso no es necesario ceder terreno ni en la venida ni en la ida: entre él y los demás se dará puente siempre que lo escrito nazca de semilla y no de injerto. En sus más delirantes invenciones algo hay a la vez de tan sencillo, de tan pajarito y escoba de quince. No se trata de escribir para los demás sino para uno mismo, pero uno mismo tiene que ser también los demás; tan elementary, my dear Watson, que hasta da desconfianza, preguntarse si no habrá una inconsciente demagogia en esa corroboración entre remitente, mensaje y destinatario. Lucas mira en la palma de su mano la palabra destinatario, le acaricia apenas el pelaje y la devuelve a su limbo incierto; le importa un bledo el destinatario puesto que lo tiene ahí a tiro, escribiendo lo que él lee y leyendo lo que él escribe, qué tanto joder."
Julio Cortázar, Un tal Lucas,
Alfaguara, Buenos Aires,1996,págs.31-33.

25 comentarios:

ybris dijo...

A Veces es imprescindible novelerear en gerundio.
Por lo de leer novelas por encima de la alusión al tiempo en que se hace lo digo.
Me recuerda ese gerundio con que se comprobaba la instalación de audio de un escenario: "Probando, probando..." y la infalible continuación de una asturiana: "...perdió el virgo la Juana"
Pues vivan los gerundios, los paréntesis, las novelas, los cuentos y cuantas expresiones artísticas acaban (o rebotan)en los oídos de Adalberto y Tomás.
Y en los nuestros como un eco de juventud.

Besos.

TORO SALVAJE dijo...

Leer novelas es vivir más vidas que la que te toca.

Besos.

Isabel Romana dijo...

No puedo imaginarme el mundo sin novelas, sin historias. Creo que seria tan pobre que no se podria vivir en el (hija, que raro suena todo esto, tengo un problema con los acentos en mi teclado y no encuentro modo de solucionarlo) Te imagino leyendo a tus hijos y ellos a tu alrededor escuchandote, y me parece una imagen fascinante. En mi casa, nos encanta a todos leer en voz alta para los demas. Pero ya no son cuentos... Tus hijos tienen mucha suerte. Besitos, querida amiga.

NáN dijo...

Cuántas sensaciones me produce este escrito tuyo. Que pongo en desorden de importancia.

1. Envidia loca de Cortázar, que puede escribir de lo que quiera y llenarlo de sentido.

2. Alegría de que estés "tirando palante".

3. Envidia sensata de ese club de lectura que has montado en casa, de la que saldréis tan curtidos los tres, porque las novelas son esenciales, como dicen los comentaristas anteriores.

4. Alegría burra cuando tu hijo te dice que oírte leer novelas es como la tele.

5. Ternura alocada cuando me entero de que habéis dejado La isla del teroro para los días, porque por la noche os da miedo.

Camille Stein dijo...

supongo que la intimidad y/o la soledad, son cuestión de perspectiva... como lo es la lectura

la lectura en voz alta, recibida o hacia otros, aporta nuevas visiones a una interpretación que suponíamos ya realizada, y en definitiva, siempre enriquece

un beso, Izaskun

Arruillo dijo...

Ni que decir tiene que me alegro muchísimo que te encuentres bien, y ello queda ratificado por este hermosísimo post que nos has colgado para deleite de los buenas relaciones. Ya es un lujo conseguir ese ambiente de lectura con tus hijos en un mundo lleno de alternativas individuales de toda índole. LLegar a un entente cordial con el mundo de los libros es la mejor de las semillas que se pueden sembrar, tarde o temprano terminarán germinando y hoy por hoy, te están haciendo una persona feliz en este mundo de locos.
Besos para todos

Cruz dijo...

Hace poco le oía decir a un profesor de Jazz, que al subirse al escenario un músico, tiene que tocar para sí mismo, y entonces el público creerá y sentirá que toca para ellos. Ya veo que al pequeño "Marlon Brandon" se empieza a fijar en las patillas, y Adalberto, que no pienso ponerle apodo, porque no hay nadie como él, ya le hierve la imaginación. Un beso enorme a ellos,tus entrañas, que me embrujaron el corzón.

Cruz dijo...

Mi queridísima Izaskun, se me olvidó decirte, que este año he sabido de la existencia de Pizarnik, y me emociona vértela escrita al lado de Duras, fue a través de ti que leí más a Margarite. Mil besos

iliamehoy dijo...

Agradeciendo, agradecida, porque aún sin verte ni oirte puedo asomarme a tus palabras, sentirlas, emocionarme, y descubrir...no islas de noche sino ráfagas de luz.
Una sonrisa

NáN dijo...

Y vamos a añadir también un par de besos a Tomás y Adalberto, de los que doy fe que son niños normalísimos, que juegan y se chinchan uno al otro, y que no dejan de serlo porque tengan una cultura que ya quisieran muchos jóvenes.

Y para ti, un abrazo.

no comments dijo...

A la pregunta de si se me puede enlazar, diré que SÍ por supuesto.

Volveré por aquí con más tiempo.
De momento...

Un saludo indio

eva-la-zarzamora dijo...

En casa, también nos da por eso. Este verano fue "Vendredi ou la vie sauvage".
Pero lo nuestro es más lo siguiente, te cuento : hemos instaurado un video club, los fin de. Una vez yo le muestro a mi nene una peli de las que me gustan, se la presento, y luego la comentamos. La semana siguiente le toca a él. El puede invitar a quien quiera, entre sus amiguetes y yo, entre los míos.
Al principio pensé que no daría fruto alguno, pero la experiencia está siendo de lo más enriquecedora. A ellos les gustan nuestras viejas pelis en blanco y negro o subtituladas y a nosotros todas las novedades..

Me alegra saberte mejor. Un beso enorme, Izaskun.

Gara dijo...

Tu lectoclub tiene una pinta estupenda. Creo que tus niños van a salir supercalifragilísticos, qué envidia =) Yo me animo igualmente y me he sacado (de nuevo) 'El Rodaballo' de Günter Grass de la biblio. ¡Al agua patos!

Besos para todos.

siempreconhistorias dijo...

Imprescindible como preguntarle, novelera yo, por qué me es imposible enviarle mensajes. Espero que sí sea bueno con le que en sus oídos y en los nuestros rebota.
Infinitas gracias, profesor.
Un beso.

siempreconhistorias dijo...

Entonces, querito Toro,a vivir que hay muchos libros.

siempreconhistorias dijo...

Sí que suena raro sin tildes,querida Isabel. Me resultan especialmente gratificantes sus palabras considerando la gran admiración que le tengo. Ojalá perduremos en estas lecturas, aunque pasemos a la prensa u otros menesteres.
Gracias por su visita.
Un abrazo.

siempreconhistorias dijo...

Querido Nano,tu enumeración de sensaciones me deja petrificadita toda.La alegría burra me la quedo para ver si diciéndomela algo se arregla. Muchas,muchas gracias por tus comentarios.
Un beso a los tres. Y más.

siempreconhistorias dijo...

En efecto, admirado Camille, debe haber en todo esto una cuestión de perspectiva. Y en eso juego yo con mis niños, de pensamiento y obra, a ver con ojos de mosca,por intentar enriquecernos.
Un beso.

siempreconhistorias dijo...

Pues sí,Arruillo,Gon y Alba lo saben bien,el mundo de los libros es un buen flotador para los que nos atrevemos y me gusta compartir esas felicidades papeleras a mí. Gracias por venir.
Besitos.

siempreconhistorias dijo...

Un beso infinito a ti,niña Cruz de nuestros sueños. Aprendo tanto de cada gesto tuyo, de las manos, de la paciencia, que me enamora la idea de que te hayan gustado mis niños. Y de las lecturas que te voy a decir,tú me introdujiste en la prosa de Gioconda Belli,y así nos va.
Un besazo.

siempreconhistorias dijo...

Todas las sonrisas, querida Ilia, que más ráfagas buenas te mereces.
Cuídate mucho.
Un beso.

siempreconhistorias dijo...

Besos dados, querido Nano, y pellizcones recibidos por meterme entre hermanos que sí que se chinchan, sin cesar, como corresponde.
A ver si levanto cabeza y te llamo con tranquilidad.
Un beso.

siempreconhistorias dijo...

Enlazado queda,señor indio,y será bienvenido en los tiempos que quiera.
Un saludo isleño.

siempreconhistorias dijo...

Esto es lo que ocurre con la confianza, Garita, que voy y me olvido de decirte que te quiero,muchísimo.
Gracias niña bella.

Carmen María dijo...

Llego hasta aquí desde un blog lleno de zarzamoras rebeldes. Me ha agradado tu espacio, tus letras y las vivencias que nos compartes. Me encantan los cuentos de Lucas, y este en especial, y por supuesto, las novelas. un saludo desde Mérida México