miércoles, 31 de agosto de 2011

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Y qué más da el título para contar lo que ya todos conocían, menos la habitada. Qué importa la palabra precisa para decir solo que hoy, al fin, descubrió su dolencia. Qué interés tiene nombrar lo visible, si no es para dejar constancia de que también ella lo sabe, que también ella se hizo consciente, que finalmente se despertó y supo, que se levantó temprano y el dolor de espalda la inmovilizaba, que casi arrastrándose llegó al cuarto de baño, que desesperada logró alargar su brazo derecho hasta rozar a uno de los habitantes, que con todas sus fuerzas haló del pequeño látigo carnoso, que un hilo de sangre apenas visible surcó su piel dolorida, que ahora que está a punto de no ser sonríe comprendiendo, que ya desapareció el miedo, que ser habitación de ratones le dio sentido a su cuerpo.

3 comentarios:

MCruz dijo...

Qué le voy a hacer si Siento cierto placer en ser la primera en dejarte un comentario. Te abrazo. Como masticar el pan caliente recién salido del horno. Aún confusa, de este pellizco al leerte, porque yo estoy empezando a serme consciente de mí, muy despacito. Y tú lo deletreas.

NáN dijo...

te envié un mail. A lo mejor ya no tienes esa cuenta.

Ser habitación de ratones es una manera estupenda de ser. Con lo listos que son.

Arruillo dijo...

Situaciones complicadas, momentos difíciles, sólo un deseo: que al final todo te venga bien y te encuentres.
Un abrazo