sábado, 12 de junio de 2010
Escribir
Me duele de nuevo la cabeza. Mucho. Me duele y puse lejía en el váter. Entonces me duele más. Me duele de química y de rabia. Necesito controlar el dolor. Necesito una pastilla. Y un lápiz.
Me tomo un ibuprofeno y escribo. El estómago me rugirá en menos de media hora y maldeciré la pastilla tomada. Y la escritura.
No es esto lo que quiero escribir. Quiero que hable ella. La que me da la espalda.
Escritura automática, rápida, irreflexiva, rabiosa.
Escritura de lápiz para facilitar su desaparición.
De pie frente al espejo la mujer cierra los ojos y ve la libertad. La vio una vez con los ojos orbitados. Hace ya mucho tiempo. Tal vez demasiado. La vio desde la cama compartida con su madre en los tiempos del televisor sonando en blanco y negro.
Escritura de mierda. Necesito que me deje ver, que me diga, que cuente lo que viene. Pero ella sigue ahí, quieta y callada, de pie frente al espejo. Y yo rabiosa sobre el teclado. Rabiosa pero aún con olfato. Y huele a lejía. Y quisiera fumar y escupir el sabor del cigarro impregnado de lejía. Y no lo hago. En esta casa ya no hay tabaco.
La mujer acaba de abrir los ojos. No me mira. Tiene la vista fija en el espejo que la refleja.
Quiero saber.
Levanta despacio su mano izquierda y tira fuerte de un mechón de pelo hacia afuera. Tira mucho a juzgar por la tensión del mechón, pero su cara no refleja dolor. Levanta con decisión la mano derecha y corta el mechón. Lo deja caer al suelo.
Quiero decirle que no hace falta, que no necesita mutilarse para continuar, que su pelo no es culpable, que.
Levanta decidida su mano izquierda y tira del pelo. Levanta la mano derecha y corta. Levanta la mano izquierda y corta con la derecha. El espejo devuelve su imagen descabellada.
Me duele el estómago. Maldita gastritis. Maldita pastilla. Malditas tijeras.
La mujer ya sin melena. De pie frente al espejo. Me da la espalda.
Quiero que me deje ver. Me asomo de puntillas. Una y otra vez el pelo cae desde sus gestos precisos, rígidos, rabiosos. Mis dedos golpean las teclas. Una y otra vez. Su mirada fija en el espejo. Y entonces veo. Más allá de la mujer pelona. Mucho más allá asoma una niña tumbada en la cama mirando.
Me levanto. Dejo las teclas. Tengo que escribir con las tijeras.
Demasiado tiempo.
Y me duele la cabeza.
sábado, 27 de junio de 2009
sábado, 20 de junio de 2009
Cristina Peri Rossi en el Auditorio de Tenerife
domingo, 7 de junio de 2009
DE NUEVO
"Problemas ( y 1): TIEMPO.
Son demasiados cursos, demasiados cambios de registro y un horario leonino.
1. Me paso el día "stressada" (odio reconocerlo) y no logro salir del círculo.
2. Salto continuamente de un tema a otro, de un problema a otro, de un curso a otro... Estoy
perpetuamente dispersa, siento que he perdido la capacidad de trabajo lógico y centrado.
Siempre tengo mil cosas por hacer, siempre me gana la angustia.
3. Cuando salgo de trabajar suelo encontrarme extenuada (ya sé que no soy minera). Tardo mucho en recuperarme del cansancio acumulado y me dan ganas de todo menos de sentarme a preparar clases. Suelen dominarme tres deseos: el de huir-desaparecer, el de emborracharme, el de morir-descansar. Tal vez sólo un deseo: olvidar."
Y en abril de 1997 me escribo:
"Dos años más de reloj. Los mismos problemas, las mismas lecturas, los mismos llantos. Mi padre muerto.
Vamos a intentarlo de nuevo, vamos a diseccionar esta puta depresión, vamos a.
Están, por una parte, los problemas "externos", las cosas objetivas teóricamente fáciles de solucionar, pero que... Intentaré enumerarlas:
- El trabajo (en sus infinitas dimensiones).
- El dinero (la falta de) con sus inevitables consecuencias.
- Las relaciones familiares: mi madre, la casa, mi hermana, mi vida.
Y, por si fuera poco, están los problemas internos, las obsesiones, las reacciones que no me comprendo, las pasiones, los miedos... Más difíciles de nombrar porque no los controlo, intentaré de cualquier modo pasar a palabras mis fantasmas:
- El tiempo, la vida y la muerte, pero sobre todo el tiempo, es mi preocupación más persistente.
- El mar, por su poder, por su amor, por su destrucción.
- El cuerpo. ¡No! Mi cuerpo, porque no logro dejar de aborrecerlo.
- El sexo, en todo lo que tiene que ver con mi cuerpo y con el tiempo.
...
¡Esto no funciona!
¡Cambio de método!"
Y hoy, doce años después de la segunda anotación, de nuevo, me invade la angustia y me baño en el tiempo.
A lo mejor es coherencia este repetirme que padezco.
miércoles, 25 de marzo de 2009
Y DE PRONTO LLUEVE
Noche lloviosa de inútiles aguas abundantes.
Llueve agua y las venas se dilatan solidarias. Se buscan los líquidos inebriativos -qué fea palabra. Las sábanas se llenan de orines. La pecera estalla y resbalan los sueños de niños en el tiempo insomnes. La mujer humedece sus pies en el charco de asfalto.
Llueve. El coche derrapa y coreografía la muerte mojada. Ella desnuda frente a los faros de horror deslumbrados.
Y de pronto llovió.
viernes, 6 de marzo de 2009
DESVELOS CON GRITO
domingo, 15 de febrero de 2009
CICLOS
La idea de que la historia se repite no forma parte de mi pobre acervo académico, ni mucho menos la idea de que la historia ha muerto. Sin embargo cuando repaso mis cuadernos reencuentro a una Izaskun que el espejo no reconoce pero que usaba palabras como las mías.
Así este trozo del 22 de abril de 2006 donde escribía:
En Santa Cruz durante la Semana Santa, en casa con el perro y el virus estomacal. Enciendo la tele y recuerdo por qué no suelo hacerlo. Imposibles los programas no documentales y algunos documentales. Las noticias te casi invitan al suicidio: Irán en lucha por su derecho a convertirse en potencia nuclear y apoyando a Palestina; Israel controlando un bloque internacional con Europa incluidita... Porquería de mundo, Mafalda, cada vez más achacoso y soberbio. Y yo con dos hijos pequeños, y Colombia inundándose a riadas, y Perú intentando votar desde la miseria, y el gran continente africano en el olvido.
Y .
Me LEO Ella. Para entender la psicología femenina, de Robert A. Johnson. El título es todo
Y .
Aprovecho así mi virus, mi cansancio, mi solitaria tarde, mi desperdiciada biblioteca, MI...
Y.
No llego a comprender de todo el libro, ni termino de comulgar con él.
Y .
martes, 13 de enero de 2009
DESEO
que mi locura resista a mi cuerpo
que mis hijos sientan
y que la vida encuentre
deseo
que las manos reconforten
que las miradas se crucen
y que se huelan los cuerpos
deseo
que mi vida se acabe
que conozcas la dicha
que se paren las luchas
y que se encuentre la gente
deseo
que venza la ternura
y que me gane
deseo
miércoles, 24 de diciembre de 2008
NACIMIENTO BLOGUERO
Ya nacida mi cuentista los comentarios de Alejandor Gelaz y la publicación ilustrada de algunas historietas en minificciones derivaron en un nuevo enamoramiento que vivo en mails de dos y en imágenes de miles. Desde Argentina me unieron a Lauren y a su Inventario volviéndome más adicta a la poesía y más admiradora de la belleza. Y en Inventario leí muy requeteorgullosa mi prisionero y la preciosa introducción que le escribió Lauren Mendinueta. También desde Argentina me lanzaron a Los Convidados de Antonio Sarabia donde aparecí, avergonzada con mi Felicida, junto a Lauren.
Creciendo a trompicones me crucé con Triana y gané la costumbre de pasear por Sevilla todas las noches. Dos días me reencontré allí con palabras y fotos puestas por la extrameña de la que mucho aprendo. Y por fin, que no por último, la adolescencia bloguera me hizo antojadiza y caí rendida ante Sergio Astorga. En sus Antojos encontré la calaverita que me representará tras la vida y espero que en parte de ella. Y ahora me voy pero no se hagan ilusiones porque algún día volveré. Me voy a Madrid, mañana, con Patrick, con Adalberto y con Tomás (Ana se va a Italia por motivos que algún día conocerán). Volveremos él día 31 para brindar con Mase y con mi madre y con todos ustedes. En el intervalo de silencio mi libreta me acompañará y el recuerdo de todos ustedes me empujará. Sé que me será difícil la madurez pero, por lo pronto y por todo lo recibido millones de gracias y ¡Feliz Navidad!
sábado, 6 de diciembre de 2008
Esos días Estos
Los días como este la escritura me delata y me relleno de qués y cuándos. Me vuelvo inútilmente barroca, redundante en verdad y requetepesada. Las ideas se me enredan en algún sitio entre el pensamiento y la punta del lápiz y no puedo desprenderme entonces de la palabra imprecisa hasta que brota el garabato necesario.
Los días como este despiertan tontos y la cara se me pone caída como perro pachón y el ojo me tiembla con voluntad propia. Me pongo soñolienta y cansada y me vencen las ganas de huirme y no pensar. No sé entonces si se entra en la cocina o a la cocina; ni si un sonido indica o anuncia. No sé hasta que me vomito y descanso vacía.
Los días como este tienen cortina gris y se nublan los colores. Me vuelvo nostálgica en ellos y deseo que la ciudad gire y me lleve a París, o esconderme bajo las mantas y soñar la infancia, o caminar altiva con los labios pintados y la mirada ajena de quien se dirige a una cita importante.
Los días hoy espero desaparecer en alguna esquina, camuflarme en un portal o lanzarme al vacío, y permanecer oculta y suspendida como me siento, observando cómo mira la gente a la mujer que creen que soy.
Los días hoy mejor no estar.
Me voy.
martes, 18 de noviembre de 2008
PREEMBARAZÁNDOME
lunes, 10 de noviembre de 2008
Un gigantesco vacío.
viernes, 31 de octubre de 2008
En la calle
Presencio de pronto una violentísima escena de una madre joven contra su pequeña niña de ¿dos años? Estoy a punto de intervenir. Cada vez llevo peor la violencia contra los niños/as. ¿Piensan que educar es reprender y ofrecer sangre?
¡Estúpido mundo!
Un anciano con los ojos empequeñecidos de mar y alcohol se solidariza con mis gestos de reproche e indignación. Me mira explícito. Me solicita calma.
Me canso de mí.
domingo, 19 de octubre de 2008
Octubre del año 94
En este mes que en estación es de hojas caídas y en esta ciudad es de luz rebelde escribí en la libreta de Patrick, mía y de Klee: