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sábado, 12 de junio de 2010

Escribir

Debo escribir, quiero escribir, tengo que escribir. Y no puedo hacerlo
Me duele de nuevo la cabeza. Mucho. Me duele y puse lejía en el váter. Entonces me duele más. Me duele de química y de rabia. Necesito controlar el dolor. Necesito una pastilla. Y un lápiz.
Me tomo un ibuprofeno y escribo. El estómago me rugirá en menos de media hora y maldeciré la pastilla tomada. Y la escritura.
No es esto lo que quiero escribir. Quiero que hable ella. La que me da la espalda.
Escritura automática, rápida, irreflexiva, rabiosa.
Escritura de lápiz para facilitar su desaparición.
De pie frente al espejo la mujer cierra los ojos y ve la libertad. La vio una vez con los ojos orbitados. Hace ya mucho tiempo. Tal vez demasiado. La vio desde la cama compartida con su madre en los tiempos del televisor sonando en blanco y negro.
Escritura de mierda. Necesito que me deje ver, que me diga, que cuente lo que viene. Pero ella sigue ahí, quieta y callada, de pie frente al espejo. Y yo rabiosa sobre el teclado. Rabiosa pero aún con olfato. Y huele a lejía. Y quisiera fumar y escupir el sabor del cigarro impregnado de lejía. Y no lo hago. En esta casa ya no hay tabaco.
La mujer acaba de abrir los ojos. No me mira. Tiene la vista fija en el espejo que la refleja.
Quiero saber.
Levanta despacio su mano izquierda y tira fuerte de un mechón de pelo hacia afuera. Tira mucho a juzgar por la tensión del mechón, pero su cara no refleja dolor. Levanta con decisión la mano derecha y corta el mechón. Lo deja caer al suelo.
Quiero decirle que no hace falta, que no necesita mutilarse para continuar, que su pelo no es culpable, que.
Levanta decidida su mano izquierda y tira del pelo. Levanta la mano derecha y corta. Levanta la mano izquierda y corta con la derecha. El espejo devuelve su imagen descabellada.
Me duele el estómago. Maldita gastritis. Maldita pastilla. Malditas tijeras.
La mujer ya sin melena. De pie frente al espejo. Me da la espalda.
Quiero que me deje ver. Me asomo de puntillas. Una y otra vez el pelo cae desde sus gestos precisos, rígidos, rabiosos. Mis dedos golpean las teclas. Una y otra vez. Su mirada fija en el espejo. Y entonces veo. Más allá de la mujer pelona. Mucho más allá asoma una niña tumbada en la cama mirando.
Me levanto. Dejo las teclas. Tengo que escribir con las tijeras.
Demasiado tiempo.
Y me duele la cabeza.

sábado, 27 de junio de 2009

ORDEN

Si pudiera.



No dudaría.



Pero.



¿Qué sitio le corresponde a quién-qué?



¿En qué lugar está escrito, dicho, previsto?



¿Cómo, cuándo, dónde debo poner qué?



Dudo.



Existo.



Y.



Este blog está casi tan desordenado como los de papel.
Cuestión de nombre.
Tal vez.

sábado, 20 de junio de 2009

Cristina Peri Rossi en el Auditorio de Tenerife

En Santa Cruz, el viernes 19 de junio de 2009.
Se acerca la medianoche y me siento (por esta vez de sentar) sola en un taburete en la barra de un bar. Es la primera vez que entro, hay mucha gente pero nadie conocido, respiro. Sobre mi porción de barra una cerveza bien fría, un pequeño plato de pan con tomate y anchoas, mi libreta, el pilot deslizándose, las servilletas... Desde mi anonimato en el bar bullicioso de voces violentadas por el alcohol inicio la escritura de mis dos últimos días. Y les cuento...
Ayer jueves, a las siete de la tarde, fui al auditorio de esta ciudad, a uno de sus pequeños cuartos de la parte baja, a escuchar a Cristina Peri Rossi que es, como bien saben quienes aquí vienen, una de mis ídolas. Me costó ir, me cuestioné la salida hasta pocos minutos antes de pisar la calle, me sentí ridícula, me vine abajo, me pinté en exceso y se me corrió de nuevo el rimel, me enfadé con el espejo, llamé a una antigua alumna para que hiciera de canguro con mis hijos, me hablé en segunda persona y me oí diciéndome estupideces, metí en el bolso La nave de los locos, me colgué del brazo de Patrick y caminé hacia el auditorio.
Hoy sola, tras una mesa redonda con mujeres del ámbito de la filosofía y de la literatura (entre ellas de nuevo Cristina Peri Rossi y Elsa López), sintiéndome fuera de lugar como tantas veces, antes de bajar a mis infiernos y censurarme la inmadurez que me abunda pese a la edad, quiero escribir que disfruté de la charla de ayer (mucho) y de la de hoy (también). Me sentí bien oyendo a la escritora uruguaya que desplegó la ironía (en el impulso me salió fina ironía porque mi impulso es redundante, como yo) que tan bien maneja, hilvanó en su discurso referencias literarias y científicas con anécdotas familiares cuidadosamente escogidas, cautivó al público con su verbo insaciable, con sus guiños políticos, con sus reivindicaciones feministas, y con su poesía. Antes de mañana, antes de recaer en la sensación de vacío, antes de saberme intrusa en estos espacios quiero decirles, hoy, que me gustó estar y escuchar, que reí libre, que analicé silenciosa, que miré cómplice. Que disfruté y quiero dejarles aquí un poema que leyó la autora y otro que con frecuencia en silencio leo yo.
CRISTINA PERI ROSSI
FIDELIDAD
A los veinte años, en Montevideo, escuchaba a Mina
cantando Marguerita de Cocciante
en la pantalla blanca y negra de la Rai
junto a la mujer que amaba
y me emocionaba.
A los cuarenta años escuchaba a Mina
cantando Marguerita de Cocciante
en el reproductor de cassettes
junto a la mujer que amaba,
en Estocolmo,
y me emocionaba.
A los sesenta años, escucho a Mina
cantando a Margherita de Cocciante
en Youtube, junto a la mujer a la que amo,
ciudad de Barcelona
y me emociono
Luego dicen que no soy una persona fiel.
Este poema abre el libro Playstation que le ha valido a su autora el XXI Premio Fundación Loewe y ha sido editado en Visor este año. El que hace años vengo leyendo se encuentra en el libro Aquella noche, editado por Lumen en 1996 (p. 13) y dice así:
MUJER DE PRINCIPIOS
He sido fiel al blues
a Sara Vaughan,
al mar,
a la aspirina,
a Caspar David Friedrich,
a los nocturnos de Chopin
y a los diurnos de Van Gogh,
al cigarrillo,
a la máquina de escribir
y a la lectura del periódico.
Al mar
-no a la montaña-
a la noches
antes que al día,
al invierno
antes que al verano,
al gua,
no al fuego,
a la química,
no a la geografía,
a la solidaridad
más que al sexo,
a la belleza,
siempre a la belleza.
He sido fiel a los perros,
a los osos,
a los dinosaurios
(nunca a las aves),
a los barcos,
no a los aviones.
Si no he sido fiel en el amor
sólo ha sido
por fidelidad a los fantasmas.
Ayer y hoy escuché y admiré a una de mis fantasmas. Esta es la crónica de ese encuentro. Y me voy del bar que no hay mujeres ya. Buenas noches.

domingo, 7 de junio de 2009

DE NUEVO

perdida en el tiempo, cansada de reconocerme, hastiada de ser, de nuevo. El tiempo, su devenir-transcurrir-fluir, su no materia, ha sido (y es) una de mis grandes fascinaciones. Por y para el tiempo inicié hace años una libreta que pierdo y reencuentro en ciclos que no intento comprender (no sé dónde está hoy, puede que mañana la halle). Pensando el tiempo me acerqué a María Zambrano (Los sueños y el tiempo), me zambullí en la música latido esencial y en Clarice Lispector (Silencio). Sintiendo el tiempo me enfrasqué en Zellini (Breve historia del infinito) y me dejé enredar por los tangos (Veinte años no es nada) y el flamenco. Intuyendo otros tiempos puse en los estantes de mis hijos un curioso museo de José Antonio Portillo y Carmen Puchol (Museo del tiempo) y un delicioso relato de Manuela Monari y Evelyn Daviddi (Tengo el tiempo en el bolsillo) para el que Alejandro Gelaz me envió un bellísima ilustración. Por, en, a través de, o con el tiempo vivo y suspiro encajando inevitables contratiempos. Así, en abril de 1995 intentando superar una depresión que es parte de mi esencia, escribí:







"Problemas ( y 1): TIEMPO.
Son demasiados cursos, demasiados cambios de registro y un horario leonino.

1. Me paso el día "stressada" (odio reconocerlo) y no logro salir del círculo.


2. Salto continuamente de un tema a otro, de un problema a otro, de un curso a otro... Estoy
perpetuamente dispersa, siento que he perdido la capacidad de trabajo lógico y centrado.
Siempre tengo mil cosas por hacer, siempre me gana la angustia.


3. Cuando salgo de trabajar suelo encontrarme extenuada (ya sé que no soy minera). Tardo mucho en recuperarme del cansancio acumulado y me dan ganas de todo menos de sentarme a preparar clases. Suelen dominarme tres deseos: el de huir-desaparecer, el de emborracharme, el de morir-descansar. Tal vez sólo un deseo: olvidar."







Y en abril de 1997 me escribo:






"Dos años más de reloj. Los mismos problemas, las mismas lecturas, los mismos llantos. Mi padre muerto.

Vamos a intentarlo de nuevo, vamos a diseccionar esta puta depresión, vamos a.
Están, por una parte, los problemas "externos", las cosas objetivas teóricamente fáciles de solucionar, pero que... Intentaré enumerarlas:


- El trabajo (en sus infinitas dimensiones).


- El dinero (la falta de) con sus inevitables consecuencias.


- Las relaciones familiares: mi madre, la casa, mi hermana, mi vida.


Y, por si fuera poco, están los problemas internos, las obsesiones, las reacciones que no me comprendo, las pasiones, los miedos... Más difíciles de nombrar porque no los controlo, intentaré de cualquier modo pasar a palabras mis fantasmas:


- El tiempo, la vida y la muerte, pero sobre todo el tiempo, es mi preocupación más persistente.


- El mar, por su poder, por su amor, por su destrucción.


- El cuerpo. ¡No! Mi cuerpo, porque no logro dejar de aborrecerlo.


- El sexo, en todo lo que tiene que ver con mi cuerpo y con el tiempo.


...

¡Esto no funciona!


¡Cambio de método!"







Y hoy, doce años después de la segunda anotación, de nuevo, me invade la angustia y me baño en el tiempo.
A lo mejor es coherencia este repetirme que padezco.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Y DE PRONTO LLUEVE

Llueve de pronto en la noche de un día de calor alterno. Las nubes que no estaban dejan caer sus aguas lentas y sonoras. Graves gotas descienden desde el cielo amarillento. Los sonidos mojados parecen lejanos. La luz recuerda las malas películas detectivescas.




Noche lloviosa de inútiles aguas abundantes.




Llueve agua y las venas se dilatan solidarias. Se buscan los líquidos inebriativos -qué fea palabra. Las sábanas se llenan de orines. La pecera estalla y resbalan los sueños de niños en el tiempo insomnes. La mujer humedece sus pies en el charco de asfalto.




Llueve. El coche derrapa y coreografía la muerte mojada. Ella desnuda frente a los faros de horror deslumbrados.




Y de pronto llovió.

viernes, 6 de marzo de 2009

DESVELOS CON GRITO

Me gustan palabras de pronto, como desvelo. Juego con ella para develarme, sueño con el velo cayendo, mezclo pensamientos y me velo. Otra vez un día de estos días estos para el vómito del miedo.
Qué vergüenza. Me acabo de citar y no lo borro. Procuro un auxilio que sólo el grito puede brindarme. Lo necesito.
Y GRITO
Grito contra el espejo en el que no estoy. Ése que apareció en mi camino con el reflejo de otra. El que me cubre con falso velo. Y despierto llena de cristales rotos. Contra el pasado que me agarrota, me esposa de pies y manos, me fija dentro de un velo que me asfixia. Momificada en vida despierto.
Y GRITO.
Grito desde la garganta callada con el latido a toda máquina. Sin voz. Con el pulso acelerado despierto de un sueño de olas gigantes en un mar de rocas. Mis hijos serenos indicándome lo que debo hacer para no ahogarme. Los pies fríos y los ojos llagados cuando despierto.
Grito a grito herido mi hermana cansada en la orilla. Grito piedra que se rompe, rigidez helada dentro de la máscara, fragilidad mal escondida. Grito las manos ya frías, el miedo a no ser. A grito pelado me manifiesto por ser. Vergüenza de tanta queja. Olor de ombligo mal cicatrizado.
Grito. La mandíbula encasquillada. Grito con el dolor agudo del animal herido que se me entró en el sueño. Grito con todo mi cuerpo. Desde todos mis tiempos. Desde el transcurrir. Desde mis fragmentos grito. Más y más fuerte. Más. Grito. Desesperado intento de romper el velo que vuela y vuelve. Grito chirriando miedo. Grito y grito. Golpeo las teclas. Me acompaña el miedo. Y grito desde muy dentro, desde muy lejos. Y grito más y más y másmásmásmásmásmásmásmásmásmás, másmásmásmásmásmásmásmásmásmásmásmásmásmásmásmásmásmásmásmás, latido grito y grito másmásmásmásmásmásmásmásmásymásmásmásymásmásmás latido grito y grito más y más con el calambre metido en el cuerpo grito frío en los huesos y más y más y m á s y y y y y
Y CHILLO

domingo, 15 de febrero de 2009

CICLOS

CICLOS
Para Toro Salvaje esta pequeña tristeza sin muerte.




La idea de que la historia se repite no forma parte de mi pobre acervo académico, ni mucho menos la idea de que la historia ha muerto. Sin embargo cuando repaso mis cuadernos reencuentro a una Izaskun que el espejo no reconoce pero que usaba palabras como las mías.
Así este trozo del 22 de abril de 2006 donde escribía:



En Santa Cruz durante la Semana Santa, en casa con el perro y el virus estomacal. Enciendo la tele y recuerdo por qué no suelo hacerlo. Imposibles los programas no documentales y algunos documentales. Las noticias te casi invitan al suicidio: Irán en lucha por su derecho a convertirse en potencia nuclear y apoyando a Palestina; Israel controlando un bloque internacional con Europa incluidita... Porquería de mundo, Mafalda, cada vez más achacoso y soberbio. Y yo con dos hijos pequeños, y Colombia inundándose a riadas, y Perú intentando votar desde la miseria, y el gran continente africano en el olvido.




Y .





Me LEO Ella. Para entender la psicología femenina, de Robert A. Johnson. El título es todo



Y .



Aprovecho así mi virus, mi cansancio, mi solitaria tarde, mi desperdiciada biblioteca, MI...



Y.



No llego a comprender de todo el libro, ni termino de comulgar con él.



Y .



Este pilot tiene la punta fatal.
"Afrodita es el principio
que representa el reflejo de todas las experiencias
en nuestra conciencia
(...)
Afrodita refleja y asimila"
se lee en la página 30.
Y
suena Neruda "es tan corto el amor/ es tan largo el olvido" en la voz de Serrat
Y
aunque (tengo que reconsultar las tildes del aún todavía)
Y aunque, decía, peNsándome me llega el poema tópico.
Y la N se incorporó sola.
Y los versos más tristes.
Y necesito ver-tocar-oler-acariciar a
mi madre.
"Y entristeces de pronto
como un viaje."

martes, 13 de enero de 2009

DESEO

En una de esas viejas libretas (apenas cinco años) que me viven reencuentro mi deseo.




deseo




que mi locura resista a mi cuerpo





que mis hijos sientan




y que la vida encuentre




deseo




que las manos reconforten




que las miradas se crucen






y que se huelan los cuerpos



deseo




que mi vida se acabe




que conozcas la dicha




que se paren las luchas




y que se encuentre la gente




deseo




que venza la ternura




y que me gane




deseo

miércoles, 24 de diciembre de 2008

NACIMIENTO BLOGUERO

Mi vida en este espacio se engendró casualmente después de un precipitado encuentro nocturno y callejero con Juan Yanes y con su perro. Ese día le regalé a Juan un relato en papel que me publicó con su máquina de coser palabras la ilusión que me hizo su presentación me llevó a enviarle más relatitos que siguió cosiendo. El embriocinto bloguero surgido en la calle seguía escondido en la máquina cosedora y se encontró con Abol y con Lilian Elphick, de la que se enamoró literaria y literal mente. La temperatura subió cuando Lilian le propuso presentar las minis, micro, peques en Letras de Chile y el embrión, muy crecidito, puso imagen y biografía a sus letras. Era, en esos días estos, un ballenato dependiente que había recibido muy gratos comentarios desde el mundo de los sueños, el alféizar y los silencios que me tocan, y se aterrorizaba con tan solo rozar la idea de nadar en solitario. Pero Lilian apretó la ballena se lanzó al espacio siempreconhistorias.



Ya nacida mi cuentista los comentarios de Alejandor Gelaz y la publicación ilustrada de algunas historietas en minificciones derivaron en un nuevo enamoramiento que vivo en mails de dos y en imágenes de miles. Desde Argentina me unieron a Lauren y a su Inventario volviéndome más adicta a la poesía y más admiradora de la belleza. Y en Inventario leí muy requeteorgullosa mi prisionero y la preciosa introducción que le escribió Lauren Mendinueta. También desde Argentina me lanzaron a Los Convidados de Antonio Sarabia donde aparecí, avergonzada con mi Felicida, junto a Lauren.



Creciendo a trompicones me crucé con Triana y gané la costumbre de pasear por Sevilla todas las noches. Dos días me reencontré allí con palabras y fotos puestas por la extrameña de la que mucho aprendo. Y por fin, que no por último, la adolescencia bloguera me hizo antojadiza y caí rendida ante Sergio Astorga. En sus Antojos encontré la calaverita que me representará tras la vida y espero que en parte de ella. Y ahora me voy pero no se hagan ilusiones porque algún día volveré. Me voy a Madrid, mañana, con Patrick, con Adalberto y con Tomás (Ana se va a Italia por motivos que algún día conocerán). Volveremos él día 31 para brindar con Mase y con mi madre y con todos ustedes. En el intervalo de silencio mi libreta me acompañará y el recuerdo de todos ustedes me empujará. Sé que me será difícil la madurez pero, por lo pronto y por todo lo recibido millones de gracias y ¡Feliz Navidad!

sábado, 6 de diciembre de 2008

Esos días Estos

Esos días Estos.




Los días como este la escritura me delata y me relleno de qués y cuándos. Me vuelvo inútilmente barroca, redundante en verdad y requetepesada. Las ideas se me enredan en algún sitio entre el pensamiento y la punta del lápiz y no puedo desprenderme entonces de la palabra imprecisa hasta que brota el garabato necesario.


Los días como este despiertan tontos y la cara se me pone caída como perro pachón y el ojo me tiembla con voluntad propia. Me pongo soñolienta y cansada y me vencen las ganas de huirme y no pensar. No sé entonces si se entra en la cocina o a la cocina; ni si un sonido indica o anuncia. No sé hasta que me vomito y descanso vacía.


Los días como este tienen cortina gris y se nublan los colores. Me vuelvo nostálgica en ellos y deseo que la ciudad gire y me lleve a París, o esconderme bajo las mantas y soñar la infancia, o caminar altiva con los labios pintados y la mirada ajena de quien se dirige a una cita importante.

Los días hoy espero desaparecer en alguna esquina, camuflarme en un portal o lanzarme al vacío, y permanecer oculta y suspendida como me siento, observando cómo mira la gente a la mujer que creen que soy.

Los días hoy mejor no estar.

Me voy.

martes, 18 de noviembre de 2008

PREEMBARAZÁNDOME

En enero de 2000 yo no sabía que quedaría embarazada aunque estaba intentándolo (estábamos). Llevaba ya más de un año de sufriditas investigaciones sobre mi "esterilidad primaria" y me pasaba el día pinchándome hormonas subcutáneas e intramusculares en búsqueda de una ovulación múltiple que permitiera la extracción de óvulos maduros para fecundarlos in vitro y posteriormente implantarlos en mi útero en una curiosamente dolorosa sesión de quirófano entre "mujeres amigables". (Mala cosa cuando me da por las comillas).
Sea como fuere estaba en etapa de descanso de súper ovulaciones y escribí:
Hoy es domingo y dos de enero de ese año que según muchos no inaugura el milenio.
Tú estás rodando en algún lugar de Anaga y yo te escribo mientras como algo.
He vagado cansada por la ciudad después de haber dejado a mi madre con Mase.
He caminado sola sin dejar de pensarte, observando angustiada mi dependencia, constatando la extrema necesidad que te tengo, la incapacidad de disfrute en la soledad que es tu ausencia.
Estoy ovulando.
(Podría irme a ovular a otro sitio, como dicen las chicas de "Soy lo prohibido").
Estoy ovulando y deberíamos hoy hacer el amor.
Estoy ovulando y me duelen las piernas y los brazos. Y me siento cansada. Y no tengo ganas de nada. Y supongo que te rechazaré. Insensata.
Y ¿qué hago sentada, escribiendo, con mil cosas pendientes? ¿Por qué no arreglo el salón, coloco las copas, ordenos el estudio, recojo la ropa, paseo al perro? ¿Por qué te echo tanto de menos a ti que volverás en unas horas, que apenas te has ido a trabajar, que me vives?
Estoy ovulando. Los dolores me lo dicen. La hinchazón también.
Estoy alterada.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Un gigantesco vacío.

Vuelvo hoy a una de esas inconclusas libretas que sobrevuelan mi vida y me releo escritos de septiembre del año 94. En un mismo día todos estos disparates juntos:


De nuevo sola en el estudio, deseándote en tu ausencia. Obsesiva, escucho el ascensor por si apareces por sorpresa. Todavía estás aquí y me oprime ya tu ausencia, y me salen los suspiros a borbotones, y se me anuda el estómago. Y sé que me hice dependiente de ti como si fueras mi hilo. Y escribo.
Un gigantesco vacío.
Así era, si es que puede hablarse de dimensiones en la nada. Era enorme, el agujero frío. Sentí que había detenido al tiempo. Ilusa creí que lo había vencido. Me encontré suspendida en lo desconocido y me dio miedo abrir los ojos. Quise volver, entonces. Pedí despertar y que el reloj funcionara.
Sentí miedo.

viernes, 31 de octubre de 2008

En la calle

El día de hoy del año 2004 escribo en una libreta sobre la marcha:


Presencio de pronto una violentísima escena de una madre joven contra su pequeña niña de ¿dos años? Estoy a punto de intervenir. Cada vez llevo peor la violencia contra los niños/as. ¿Piensan que educar es reprender y ofrecer sangre?
¡Estúpido mundo!
Un anciano con los ojos empequeñecidos de mar y alcohol se solidariza con mis gestos de reproche e indignación. Me mira explícito. Me solicita calma.
Me canso de mí.

domingo, 19 de octubre de 2008

Octubre del año 94

Mi cuerpo tiene la memoria que mi cerebro niega. Por eso escribo. Además. Para fechar lo que siento. O eso creo.
En este mes que en estación es de hojas caídas y en esta ciudad es de luz rebelde escribí en la libreta de Patrick, mía y de Klee:


Me siento extraña. Tanto que podría decir, sin temor, que estoy extrañada de mí: como si estuviera ajena, como si no me perteneciera. Y es que tengo la sensación de tener fiebre pero el termómetro me desmiente los sentidos; y estoy lenta, ausente, tranquila sin razón... Me encuentro lejos. Oigo lejos.
Supongo que el extrañamiento proviene de mi primer día de pastillas. ¡No lo sé! No sé si son efectos reales o malagueñas sigestiones mías. No puedo determinar si las extrañas sensaciones se deben a las píldoras o a la conciencia de haber visitado a un psiquiatra. No lo sé. Pero me encuentro extraña. Tengo la tristeza adormilada. Como yo.
Me recuerdo en toda mi vida como una niña triste y angustiada. Me recuerdo, también, feliz en mi tristeza. No estoy convencida, claro, de tener la depresión diagnosticada, pese al suicidio. Tampoco estoy convencida de necesitar estas pastillas incompatibles con el alcohol, el café, y. Sé que estoy con frecuencia estresada (¡odio el término, me resulta tan...! "-¡jo!, ¡no sabes lo stresada que estoy!). Supongo que tengo motivos para estar estresada, nerviosa y cansada. Los mismos que todo el mundo. Y claro, pienso que tengo que dosificarme los impulsos, discriminar, aprender de una puñetera vez a decir no, y. Y éste es un propósito antiguo y, cómo no, frustrado. Bueno, por eso pedí ayuda, por eso las pastillas, por eso.
Estoy cansada y tengo, como siempre, dos mil millones de cosas por hacer.
Te amo.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

INSTINTO, de Izaskun Legarza

En este insólito proceso de limpieza pública en que me hallo, estuve hoy removiendo papeles para hacerme espacio y encontré libretas varias de todos las formas y tamaños. El trocito que aquí transcribo es la primera página de una de ellas y tiene por fecha el 19 de mayo de 1992, de madrugada.

INSTINTO
a Eva
Él
abismo y horror que como imán me atrae
sin tener, cuando solo, ningún movimiento.
No intentes cabalgar al tigre. Me dijo, amigo.
Ignora que lo sonsigo, pues no soy yo tigresa sino insecto que huele la sangre buscando el calor.
Él,
hombre mirada acuosa me convierte en la dama del mar.
Yo,
el instinto en mis manos.

sábado, 13 de septiembre de 2008

Hace diez años, de Izaskun Legarza

Hace diez años
Izaskun Legarza
En una libreta abandonada me encuentro anotadas lecturas que hace tiempo hice. No lo recuerdo. La libreta está.
seis de julio del 98
Strindberg, August
La más fuerte
De donde la esposa triunfa sobre la amante.
Monólogo que finge diálogo en que la esposa habla con la amante desde querida amiga hasta hija de pueta. Y sale victoriosa.
O'Neill, Eugene,
Antes del desayuno...
Mujer alcohólica y resentida habla con su marido que se deduce culto, frustrado y ¿también alcohólico?
Muerte final del marido.
Cocteau, Jean,
La voz humana
El logro.
Calvino, Italo,
Cuentos populares...
Juan sin miedo.
Un traje de algas.
nueve de julio del 98
Duras, Maragarite,
Esto es todo.
Sobrecogedoro testimonio amoroso precio a la muerte. Con el ritmo partido y las palabras precisas.
Dan ganas de llorar.
Es tan duro como,
(p. 39) "Tómame en tus lágrimas,
en tus risas, en tus sollozos"
(p. 46) "Ven dentro de mi cara"
final
"Creo que se ha terminado.
Que mi vida se ha
acabado. Ya no soy nada.
Me he convertido en
algo completamente
horroroso!
Ya no me mantengo junta.
Ven rápido.
Ya no tengo boca, tampoco cara."

jueves, 4 de septiembre de 2008

desde el pasado sig(l)o, de Izaskun Legarza

El 8 de marzo del año 94 un cartero interrumpió una mis clases (recuerdo que trabajaba el mapa de España con el sexto curso de Primaria) para entregarme una envío desde Madrid. Se trataba de una libreta de Taschen con el Senecio de Paul Klee como portada. Me la enviaba quien ahora es padre de mis hijos. En una página de agosto de ese año me leo:
sola en el estudio que habito en tus ausencias
en mi espacio sola y triste
por añoranza, por incapacidad,
porque no me existe el olvido.
te vi alejarte en la noche
solo también tú
te vi marchar sin volver la cabeza
y caminar hacia tu casa sin buscar mi mirada.
me inundó entonce la tristeza
la misma que ahora me late
-y es que la realidad existe-
y no sé jugar al amor
no sé vivir
nunca he sabido
y pensé que por fin el mundo había terminado
pero es mentira
soy yo la que me termino
y
amor
me miras con la terrible ternura de un niño que no sabe qué hacer
para salvar a su animal más querido

miércoles, 20 de agosto de 2008

Una tarde cualquiera

Abro al azar otra de mis libretas. Es azul y está, como soy, incompleta. Diario de la recién pasada primavera en la que me leo:

24 de marzo de 2008
Debo pre-ocuparme de mi vida
por lo que puede y casi debe suponer para los míos
y
sobre todo
por
mi-yo-yo-y-m-mo
mimomimomimomimomimomimomi asco asco co co co co ko co kó co ko co ko co ko asko represión.
off
on off on off on off on off on off on off on om on om on no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no no
Tengo la tarde tonta
posevaluatoria
prellanto.
Tengo la tarde para comer naranjas dulces
morder su tierna pulpa y sorber el néctar dejando chorrear
por mi pecho
parte del cálido jugo
pegajoso y suave como semen desleído.
Se me derrama el llanto que me vive
-mira la gente-
se me adhiere y me penetra
como la música que disparan mis auriculares.
Música fuerte
música con el volumen subido como mi rabia
como la impotencia sucia que me carcome.
como.como.como.como.como.como.como.como.como.como.como.como.como.como.como.como
COMO
DEVORO
ENGULLO
CÓMO
DÓNDE
CUÁNDO
POR QUÉ

lunes, 11 de agosto de 2008

A cachitos, Izaskun Legarza

Vivo y escribo a cachitos, a trozos de tiempo, de vida. En fragmentos de papelitos que de pronto reencuentro de inesperados lugares. Este día que fue me llevó a mi "Tiempo". El papel a lápiz de ja leer lo que sigue...
1 de junio de 2007
Siempre me ha gustado escribir en las salas de espera de los médicos
y en los bares.
Parodójico, supongo, que sea más saludable la escritura predoctoral.
Me encuentro muy mal.
Me cala el frío.
Me sube incesante la fiebre.
(Un hombre sale cojeando de la consulta)
Me duele la cabeza.
Las campanas de San Francisco tañen sin parar
no sé qué dicen y me molesta.
Siempre quiero entender.
Paran.
Apenas quince personas en la sala de espera y cinco son conocidas.
Demasiados años trabajando en esta zona,
en este maldito
asfixiante
querido
pueblo.
Me arde la cabeza.
Tengo frío.